miércoles, 3 de noviembre de 2010

Cómo evitar que se produzcan nuevos Divorcios...


Hay que aplicar una medicina preventiva que conste de tres pasos:
El primero es el intelectual y va dirigido contra el relativismo, que nos lleva a hacernos una conciencia acomodaticia que nos da la razón en lo que nos conviene.
El segundo es el que va dirigido a fortalecer la voluntad y hacer frente al hedonismo, ayudándonos a aceptar la cruz, las dificultades de la convivencia, como algo normal en la vida.
El tercero va dirigido a reforzar nuestra vida espiritual mediante la oración, los sacramentos y la participación en algún grupo de espiritualidad.
Muchas parejas que aún no se han roto pero que tienen dificultades quieren salvar su matrimonio pero no hacen nada para ello. Es como si un enfermo del corazón no quisiera disminuir su colesterol o un diabético siguiera comiendo dulces; hay que entender y hacer entender que los problemas tienen solución cuando se ponen los medios para ello; esos medios son más formación, más fuerza de voluntad y capacidad de sacrificio y más unión con Dios. Sin esto, lo de no querer divorciarse no es más que un sentimiento carente de fuerza operativa y probablemente destinado a fracasar.
      
Gracias al P. Santiago Martín

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